¿Por qué las ventanas de los aviones son redondas?

 Vida  enero 23, 2016  0

Quién haya viajado acompañado por niños en avión, seguro que se ha visto expuesto a un interrogatorio inagotable sobre el funcionamiento de la aeronave. “¿Qué es ese ruido? ¿Por qué loa aviones tienen alas? ¿Es mejor un avión de dos motores o uno de cuatro? ¿Quien conduce el avión? ¿Por qué las ventanas son redondas y no se pueden abrir?”… Una batería de cuestiones que, a menos que se sea ingeniero aeronáutico o se tenga mucha habilidad, es difícil de contestar.

Pues bien, para que al menos la última pregunta tenga contestación y el niño o la niña sacie su sed de conocimiento momentáneamente, vamos a intentar responderla aquí.

¿Por qué las ventanas son redondas?

Los aviones comerciales vuelan a una altura de crucero -la que va desde el final de la fase de despegue hasta el principio de la fase de aterrizaje- de unos 10.000 metros. A esa altura, ls condiciones ambientales son incompatibles con la vida: la temperatura externa ronda los -50 grados centígrados y el aire tiene muchos menos oxígeno que el que se encuentra a la altura del mar.

Pero a pesar de estas condiciones, los aviones comerciales vuelan a gran altura debido a que consumen menos combustible ya que la aeronave necesita menos empuje de sus motores para mantenerse volando en el aire a 10.000 metros que a 3.000 metros.

Pero los aviones no llevan grandes depósitos de oxígeno para que los pasajeros puedan respirar con normalidad. El sistema ideado para lograr este fin es la presurización: los motores captan aire del exterior, lo calientan y lo comprimen dentro de la cabina del pasaje. El resultado de este proceso es que el aire que se respira dentro es de una calidad similar al que se puede respirar a 2.500 metros de altura: es perfectamente compatible con la vida.

Pero este sistema tiene un pero: el fuselaje de la nave debe soportar grandes presiones sin reventar, o podría ser catastrófico.

Después de una serie de accidentes aeronáuticos en la década de los 50 y 60 del año pasado, en los que los aviones literalmente explotaban en pleno vuelo matando a todo el pasaje, se descubrió que el principal lugar en el que la presurización causaba daño era en las ventanas.

Aquellos desastres estuvieron protagonizados siempre por un mismo avión, el De Havilland Comet, el primer avión comercial a reacción. Este modelo es similar a los actuales, pero con dos diferencias: una que sus motores estaban integrados en las alas, y dos, que sus ventanas era cuadradas.

Los ingenieros de la época, tras analizar las catástrofes, concluyeron que los aviones a reacción comerciales debían tener las ventanas redondas para poder soportar mejor la presión del aire. Y con este cambio de diseño se logró multiplicar la vida útil de los fuselajes, ya que no soportaban tanta fatiga como antes.

Respecto a los motores dentro del ala, su retirada no tuvo nada que ver con los accidentes: los ingenieros aeronáuticos apartaron ese diseño porque era mucho más difícil reparar un motor situado en tan angosto lugar que los actuales, que se encuentran debajo del ala.
Fuente: telemetro.com

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