Esta es una situación que no solo les cuesta a los esposos tenerla clara sino también a los suegros, quienes no pueden renunciar a su derecho de ser los dueños de la casa y del orden de la misma, pero a la vez deben dar un espacio para que la pareja crezca como tal.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que el matrimonio nuevo va a mantenerse en su condición de “hijos” lo quieran o no. Siguen bajo la tutela de los suegros–padres y esto hace que emocionalmente sean considerados parcialmente como otra familia.
El punto más complicado empieza cuando empiezan las luchas de poder entre los suegros y la nuera o el yerno, o cuando empiezan las descalificaciones por parte de malos grupos y esto termina destruyendo la relación familiar y política.
Si bien es cierto los suegros deben tener la capacidad de dejar espacios al nuevo matrimonio, también es cierto que la nuera o el yerno deben funcionar en armonía con la casa de familia y saber que se está postergando su vida independiente; y con ello muchos aspectos de su vida conyugal.
Fuente: radio.rpp.com.pe
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