El Teatro Nacional baja el telón debido a la desidia

 Noticias  octubre 22, 2015  0

El Teatro Nacional pasó de ser la casa de la cultura en el Casco Antiguo, corregimiento de San Felipe, a un edificio frío y oscuro.

Hace cuatro meses que las autoridades del Instituto Nacional de Cultura (Inac) anunciaron su cierre, debido a que sus paredes y losas presentan deficiencias estructurales. Se trata de un inmueble “enfermo”, llamado así por ingenieros y arquitectos.

Ahora, la nostalgia embarga a personalidades del teatro, la ópera y el ballet, quienes recuerdan que allí se consagraron artistas nacionales e internacionales.

“El Teatro Nacional es de todos y es muy triste lo que está pasando”, sostiene Josefina Nicoletti, una bailarina profesional que hizo su debut en esta estructura neoclásica en 1953.

En aquel momento se cumplía el cincuentenario de Panamá como República y le tocó formar parte de la obra La Cucarachita Mandinga cuando fue llevada a ballet, acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el maestro Herbert De Castro.

Para Nicoletti, el Teatro Nacional es el hogar por excelencia de las bailarinas de ballet y le “duele” que haya llegado a esa condición. “Yo le ruego a las autoridades que le presten un poquito de atención”, subraya.

De hecho, menciona que desde su apertura el 1 de octubre de 1908, este edificio situado en el corazón del Casco Antiguo acogió a personalidades foráneas, que a su vez dejaron una huella en escena.

Tal fue el caso de Anna Pavlova, famosa bailarina rusa de ballet , que a comienzos del siglo XX enamoró al mundo con La muerte del cisne.

Por el Teatro Nacional también pasó Margot Fonteyn, distinguida bailarina británica, considerada la mejor del ballet clásico de su tiempo y quien vivió sus últimos años en Panamá.

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