Jay-Z y Beyoncé: ¿Cómo han conseguido su fortuna?

 Farandula  diciembre 26, 2015  0

Las cifras son difíciles e imaginar. El año pasado, Jay-Z ingresó cincuenta y seis millones de dólares y su esposa Beyoncé más de cincuenta y cuatro. Ocupan, respectivamente, el puesto trece y catorce los músicos mejor pagados del planeta. Más allá de estas cantidades mareantes, lo que impresiona es son habituales, los ingresos “de siempre” para la pareja, hasta el punto de que su patrimonio combinado ronda ya los mil millones de dólares. ¿Cómo han conseguido alcanzar este Everest financiero? Pues, sobre todo, expandiendo sus negocios mucho más allá de la música. Casi todas las aventuras donde se han embarcado han sido un éxito, pero tampoco faltan algunos fracasos sonados, desde la mediocridad de los Brooklyn Nets (equipo de la NBA donde invirtió Jay) hasta el servicio de streaming Tidal, presunta competencia de Spotify que no acaba de despegar.

DEL GUETO A LA ÉLITE FINANCIERA

Según el rapero, el secreto de su éxito consiste en “fabricar sus propias oportunidades”. Nació en el gueto neoyorquino de Mracy hace 44 años. Muy pronto destacó en la escuela por sus habilidades verbales, motivadas por su fascinación por el hip-hop, pero las escasas oportunidades laborales y el abandono del hogar de su padre cuando Jay tenía once años le llevaron a convertirse en traficante de drogas a los quince.

Espabilado como pocos, enseguida comprendió que las únicas salidas de ese mundo eran la muerte o la cárcel, así que dirigió sus pasos hacia el rap. Ninguna compañía quiso ficharle, así que fundó la suya propia (Roc-A-Fella, un triunfo a rockefeller) y fue subiendo la escalera de la fama peldaño a peldaño.

Tres décadas después, posee una cartera de inversiones que destaca por su variedad: el club nocturno 40/40, la distribución del vodka Armadale, colaboraciones con las tiendas de lujo Barneys y una parte de la agencia de deportistas Roc Nation (que representa, entre otros, a Kevin Durant, escogido mejor jugador de la NBA en 2014). En 2007 vendió su marca de ropa Rocawear por 204 millones de dólares. En esa época, la empresa facturaba 700 millones de anuales. En 2013, el rapero su modesta porción de los Brooklyn Nets (un 0,16 del equipo y una pequeña parte del estadio) por alrededor de dos millones de dólares.

BATIENDO RÉCORDS JUNTOS

Beyoncé y Jay-Z se conocieron a finales de los años noventa, cuando él tenía veintinueve años y ella dieciocho. Comenzaron a quedar poco después, manteniendo la máxima discreción. Su política con los medios siempre ha sido el hermetismo: se casaron en 2008 en una ceremonia ultrasecreta y no circularon las fotos del enlace hasta 2014. Colaboraron en canciones de éxito global como ‘Bonnie & Clyde’ y la arrolladora ‘Crazy in Love’, la pieza más radiada en el planeta durante 2003.

El mayor éxito de sus proyectos conjuntos fue la gira ‘On The Run’ en 2014, por la cobraban cuatro millones de dólares cada noche. La facturación en taquilla superó los cien millones. El tour fue un gran éxito comercial, pero también despertó las suspicacias de las críticas culturales feministas. “Está bien que ambos compartan gira en pie de igualdad, pero resulta revelador que Beyoncé nunca actúe con frac ni Jay-Z en ropa interior”, ironizaban.

ÍNTIMOS DE LOS OBAMAS

Los comienzos de ambas estrellas son bastante dispares. Cuando el crack entró en su gueto, en el año 1985, Jay-Z se sintió atraído por ese mundo y entró en el negocio de la mano de un traficante del barrio. Este primer mentor acabó asesinado de manera brutal: miembros de una banda rival le cortaron los testículos, se los metieron en la boca y le dispararon en la nuca. Beyoncé creció en un entorno de clase media de Houston, con una madre peluquera y un padre von trabajo estable en Xerox.

Fue ganando concursos de talentos con distintos grupos de chicas hasta arrasar en las listas de ventas con ‘Destiny`s Child’. Su explosión como artista en solitario llegó con ‘Dangerously In Love’ (2003), un álbum arrollador que cosechó cinco premios Grammy.

Desde mediados de esta década, el gancho mediático de la pareja no solo está en su abultada cuenta corriente, sino en sus conexiones al máximo nivel, que incluyen al millonario ruso Mikhail Prokhorov, la pareja presidencial Barack y Michelle Obama y los herederos al trono británico, el príncipe William y Kate Middleton.

Beyoncé cantó el himno nacional, acompañada por una banda de marines, en la segunda toma de posesión de Barack Obama. La fama de la pareja no ha estado exenta de idas de olla: en 2013, intentaron patentar el nombre de su hija, Blue Ivy Carter, pero la oficina federal de copyrights de Estados Unidos denegó la petición.

ALINEACIÓN NACIONAL

El ensayista George Packer dedica a Jay-Z un capítulo de su exitoso libro ‘El desmoronamiento: Treinta años de declive americano’, que ganó el National Book Price en 2013 y que este año se ha traducido al castellano. El perfil del rapero incluye un párrafo glorioso donde describe sus relación con sus seguidores: “Cuanto más dinero ganaba, más lo querían en todos sitios. Se metían en su piel y celebraban su dinero y su poder como propios.

En los conciertos, los fans levantaban las manos para hacer la figura del diamante, aludiendo al logo de Roc-A-Fella, como si la empresa les perteneciese. Era un magnate y un revolucionario, un icono y un mafioso. Era el negocio perfecto, adorado por llegar a lo más alto sin hacer cola, gritando “qué os jodan” y diciendo al mundo que se metía más que tú”, explica Packer. Una imagen de alienación colectiva que sirve para explicar alguno de los conflictos centrales de la vida social en los Estados Unidos del siglo XXI.

Fuente: Mi Diario

Proximos Eventos

Facebook

YouTube